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Lo que empezó como un trabajo universitario pronto se convirtió en un negocio triunfador y amigable con el medio ambiente. Empujado por la creciente tendencia de dejar de usar plásticos de un solo uso como los popotes o pajitas, Scott Munguía (Monterrey, 1991) creó una empresa dedicada a la fabricación de utensilios hechos de plástico biodegradable, también conocidos como biopolímeros. Su trabajo fue seleccionado por el MIT Technology Review en 2015 como parte de los 35 proyectos innovadores creados por menores de 35 años.

Desde el año pasado, varias campañas del Gobierno y de empresas como Starbucks se enfocaron en minimizar el uso de plásticos de un solo uso como los popotes. Este esfuerzo volcó la atención a la firma Biofase, quien utiliza desechos industriales de hueso de aguacate como su materia prima. “Gracias a la demanda de los consumidores que buscan alternativas al plástico es como hemos crecido”, dice Scott a Verne, vía telefónica.

Esta firma tiene tres plantas ubicadas en el Estado de Michoacán (en el oriente de México) con poco más de 250 empleados dedicados a la extracción de resinas de los desechos de aguacate y empaquetación. Manufactura entre 300 y 400 toneladas de cubiertos y pajitas al año. En México se comercializan alrededor de 5.000 toneladas anuales, de acuerdo con datos de la Asociación Mexicana de la Industria del Plástico. Estos productos que se degradan en ocho meses, en contraste con los popotes de plástico, los cuales pueden permanecer en el ambiente hasta 100 años.

Foto cortesía Biofase.

Aunque en México la producción de bioplásticos crece, la mayor demanda de estos productos proviene del extranjero. Según Scott, casi el 80% de sus productos se exportan a doce países, entre los que destacan Estados Unidos, España, Reino Unido y buena parte de Centroamérica. Lejos de ser un indicativo negativo para el emprendedor, el crecimiento en ventas en México lo llena de esperanza. “En México no vamos lento sino todo lo contrario, vamos muy rápido en cuanto a que los consumidores hoy exigen soluciones distintas al plástico”, comenta.

Los cubiertos y popotes se elaboran con una resina que se obtiene del hueso de aguacate con un proceso patentado por la empresa. “Trabajamos con varias empresas que antes tenían un problema con este desperdicio”, detalla Munguía. México es el principal productor de aguacates en el mundo con un total de un millón 644.000 toneladas en 2017, según datos del Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria.

Munguía señala que en los próximos meses están por lanzar una serie de contenedores (platos y vasos) elaborados con este mismo material. Sin embargo, los precios de venta siguen siendo uno de los principales obstáculos para su comercialización, ya que son mayores a los productos elaborados con polímeros de petróleo. Una caja con 2.000 pajitas de hueso de aguacate tiene un costo de 529 pesos (unos 25 euros), mientras que su similar de plástico se adquiere desde 200 pesos (unos 9 euros).

“Toda la industria está trabajado para reducir los precios”, comenta. En el último año la empresa redujo cinco veces el precio de los popotes, buscando con esto ser más competitivo, aunque aún su precio sigue siendo mucho mayor. “Yo soy optimista, creo que en cinco años más del 40% de los plásticos que usemos serán biodegradables”, concluye el empresario. Los popotes de aguacate solo se pueden adquirir por Internet en la página del fabricante, mientras que los productos de plástico se pueden comprar en cualquier supermercado.

Más de ocho millones de toneladas de plástico terminan en el mar cada año y pocos son los residuos que se reciclan. En el caso del unicel, con el que se elaboran vasos y contenedores de comida, solo 1% tiene un tratamiento adecuado, de acuerdo con Greenpeace México. De no tomar medidas para reducir el consumo de plásticos de un solo uso, se estima que para el año 2050 habrá más plásticos que peces en los océanos.

Fuente: MSN.com