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La palta es de los alimentos más sabrosos y completos que existe en Chile, pero muy pocas veces se le ha dado énfasis a su semilla. El cuesco, que se puede hervir, rallar o machucar, es rico en fibra soluble y contiene el 70% de los aminoácidos de la fruta, volviéndolo clave en la prevención de enfermedades cardiovasculares y en la reducción del colesterol.
Un grupo de científicos de la Universidad Estatal de Pensilvania publicó a comienzos de año un estudio en la revista Advances in Food Technology, donde plantean que la semilla de la palta contiene propiedades antiinflamatorias y antioxidantes que pueden ser utilizadas con fines farmacéuticos.

De esa manera, se le dio visibilidad a la parte de la palta que suele ser fácilmente desechada, y se comprobó que, contrario a lo que se pensaba, es donde reside la mayor cantidad de los aminoácidos de la fruta.

Esta súper semilla, rica en nutrientes, ayuda a reparar los tejidos y células deterioradas, evita la acumulación de toxinas en el cuerpo y sirve para dolores estomacales y el tránsito intestinal.

Álvaro Pineda, arquitecto y fundador del proyecto Sr. Compost, que busca fomentar la revalorización de los residuos orgánicos producidos en la casa, y que se instala los domingos en la ciclovía de Lyon con Pocuro —en Santiago— para recibir todo tipo de residuo orgánico, explica que todos los nutrientes de la palta están concentrados en el cuesco, y por eso, en vez de botarlo en un acto casi inconsciente, es mejor darle un uso.

“Con la palta, al igual que con todas las otras frutas, uno suele creer que las semillas o las cáscaras no sirven de nada. Pero siempre se le puede dar un uso, sea personal o para el medio ambiente, al 100% de la materia orgánica”, dice Pineda.

Teniendo en consideración cifras entregadas por la Organización de las Naciones Unidas para la alimentación y la agricultura, que establecen que un tercio de la producción de alimentos a nivel mundial termina en la basura, aquí te invitamos a pensarlo dos veces antes de botar el cuesco de la palta.

Estos son algunos de sus usos recomendados.

Para el jardín: El cuesco de la palta se demora entre seis a ocho meses en ablandarse —si lo dejamos reposar envuelto en hojas secas se puede demorar menos—. En su estado blando, en el que adquiere una textura similar a la del puré, es un excelente alimento y fertilizante para la tierra.

Exfoliante para el cuerpo: Debido a sus propiedades antioxidantes y grasas naturales, al rallarlo y mezclarlo con aceite de oliva y azúcar rubia, el cuesco de la palta puede ser un increíble exfoliante para la piel.

De condimento: La manera más fácil de consumir los nutrientes del cuesco es aplicándola a una receta. Al rallarla, se puede usar como condimento para ensaladas —la cáscara tiene un leve sabor amargo—, entregando una dosis de fibra soluble que ayuda en el tránsito intestinal y la indigestión.

Para el pelo: Las grasas naturales del cuesco sirven para el brillo y la sedosidad del pelo, además de ser un apoyo en la batalla contra la caspa. Lo mejor es machucar el cuesco y mezclarlo con el shampoo de uso diario.

¡No olvidemos la temporada de resfríos!
La semilla de la palta contiene además una alta cantidad de Flavonol, un componente con actividad antiinflamatoria, antioxidante y antialérgica que fortalece el sistema inmunológico.

Álvaro Pineda explica que su uso puede aliviar los problemas respiratorios.

“Si me siento mal o tengo tos, rallo el equivalente a una cuchara sopera, lo dejo secando en una bolsa de papel por 24 horas —hasta que se vuelve una especie de aserrín— y después preparo una infusión con agua hervida y miel”, recomienda.

Fuente: La Tercera