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Por Francisco Contardo – Sfeir,
Director Ejecutivo del Comité de Paltas de Chile.

 

El Comité de Paltas de Chile —gremio que representa a más del 55% de la industria— está trabajando fuertemente en profundizar la sustentabilidad como eje del sector. Para ello, durante el último tiempo se ha propuesto generar un plan de mediano y largo plazo que permita a productores y comercializadores trabajar en armonía con las comunidades y el medio ambiente, haciendo un uso eficiente del agua y desarrollando una agricultura que aporte a la alimentación,  y al mismo tiempo, proteja la flora y fauna del país.

Entre los más recientes hitos, participamos como ente facilitador de un estudio elaborado por el Centro del Agua para Zonas Áridas y Semiáridas de América Latina y el Caribe (Cazalac), organismo patrocinado por la Unesco, que fue recientemente publicado en distintos medios de prensa nacionales. Se trata del primer estudio con base técnica y científica sobre la materia, cuyas conclusiones merecen la pena reflexionar.

En primer lugar, este análisis evidenció que la industria hace un uso eficiente y adecuado del agua, con un cálculo estimado de 8.980 m3 por hectárea al año, destacándose la alta cobertura de riego tecnificado. Asimismo, señaló que la absorción de CO2 de la atmósfera y la subsecuente liberación de oxígeno por parte de las plantaciones de paltos adultos provoca un efecto ecológico positivo debido a que ayuda a contrarrestar el efecto invernadero, en tiempo y espacio superior a las especies vegetales nativas, especialmente en zonas áridas y semiáridas. Y, finalmente, su capacidad de generación de humedad evita la desertificación de suelos, un asunto de máxima importancia considerando la larga sequía que afecta al país.

Estas positivas (y poco conocidas) conclusiones respecto de los cultivos de paltos no son nuevas. Ya en 2010, el Estudio ‘Huella de Carbono en Productos de Exportación Agropecuarios’, elaborado por el INIA, corroboró que estos cultivos en laderas son amigables con el medioambiente porque capturan más CO2 que el que genera su producción y comercialización. Esta capacidad es única en comparación a otras producciones frutícolas debido a su característica de perenne. Es decir, se trata de una especie que no pierde las hojas en invierno y se mantiene activo durante las cuatro estaciones del año, lo que le permite absorber CO2 de forma permanente.

Al uso eficiente del agua y captura de CO2 se suma el hecho de que esta actividad contribuye al cumplimiento de 14 de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la ONU. Entre ellos destacan “Acción por el Clima”, “Producción y Consumo Responsables”, “Hambre Cero” y “Ciudades y Comunidades Sostenibles”, entre otros.

Este reconocimiento encarna nuestro propósito como gremio: trabajar con las comunidades. Conscientes de la megasequía que enfrenta el país, también hemos estado trabajando arduamente por buscar soluciones permanentes a la crisis hídrica que afecta a gran parte de nuestro territorio, participando en la iniciativa ‘Pasaporte de Cuenca’ en el Valle del Aconcagua junto con el gobierno holandés, que tiene como objetivo recopilar información para entregar a las autoridades y mejorar la gestión de las cuencas; y aportando proactivamente recursos hídricos en zonas de escasez.

El camino de la sustentabilidad es una labor que nos hemos tomado en serio. A fines de 2021 comenzamos a trabajar con una consultora experta en este tema para establecer una hoja de ruta que nos permita ser cada vez más responsables con nuestros públicos de interés. Un trabajo que estará alineado con los principales estándares internacionales como el GRI, SASB, Pacto Global de las Naciones Unidas y B Impact Assesment. Una vez finalizado, nos permitirá contar con un plan de trabajo que establezca “impulsores” que inspiren los desafíos que debe abordar el Comité en los próximos años, los que se realizarán en concordancia con la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible de la ONU.

Nuestro país es considerado como un referente mundial en el consumo de paltas y un ejemplo en materia de sustentabilidad, tópicos que incluso he tenido la suerte de abordar en congresos internacionales como ‘Territorio Aguacate’ realizado a fines del año pasado en Colombia; y próximamente en Suiza, donde formaremos parte de una delegación chilena de agricultura que analizará nuevas tecnologías de optimización del recurso hídrico.

Sin duda nos queda mucho camino por avanzar, pero no podemos desconocer el gran aporte de nuestro rubro a la fruticultura nacional. Sigamos adelante. El camino hacia la sustentabilidad, que permita beneficiar a nuestras comunidades y a nuestro entorno, no puede detenerse. Al contrario, debe estar más presente que nunca.

 

 

 

Fuente: Simfruit